En el mundo rural de las anteiglesias vizcaínas no todo giraba en torno al campo o al pastoreo. En el valle de Zeberio, el hierro marcó durante siglos el ritmo de la vida, dando forma a una red de oficios donde ferrones, carboneros, carreteros, mulateros y herreros especializados sostenían la actividad cotidiana.
De la mano de Juanjo Hidalgo, la visita al Museo Errementari nos acercará a esta realidad casi olvidada, descubriendo el pulso humano y laboral que durante generaciones habitó nuestros valles.