En familia, exploraremos el espacio del museo, sus objetos y los modos de vida que en él se reflejan a través del cuerpo. Un recorrido sensible que invita a habitar el patrimonio desde la experiencia física y compartida.
A través del movimiento, activaremos ese legado de forma viva y sensorial, utilizando el lenguaje del cuerpo para sentirlo, comprenderlo y hacerlo propio, transformando la visita en una vivencia cercana y presente.
