En esta visita se revela la faceta más desconocida del museo, un espacio donde se hace visible la sutil y constante tensión entre la conservación y la difusión del patrimonio.
Un equilibrio delicado en el que proteger y, al mismo tiempo, dar a conocer se convierten en dos gestos que conviven en permanente diálogo.
Aquí, cada objeto se presenta en su estado más esencial, permitiendo que sea su propia materialidad la que hable. Su historia, su fragilidad y las huellas del tiempo se hacen presentes.
