Entre 1947 y 1959 los trabajos de construcción de la central eléctrica subterránea de Undurraga impulsó la llegada de cientos de familias trabajadoras. En las barriadas de Undurraga e Ipiñaburu residieron alrededores de 3.000 trabajadores.
En compañía de Josu Santamaría Otaola, arqueólogo y profesor de Historia Contemporánea en la UPNA-NUP, se caminará por zonas donde se conservan restos de precarias viviendas, así como otros elementos arquitectónicos de este paisaje de la energía.