Un paseo entre naturaleza e historia nos conduce por un antiguo camino junto al río hasta la ferrería y molino Bengolea. El murmullo del agua y la fuerza de la piedra nos trasladan al siglo XV, cuando la ferrería original marcaba el pulso de la vida y el trabajo.
Más tarde, viajaremos al siglo XVIII siguiendo los pasos de Pedro Bernardo Villarreal de Berriz, prestigioso ingeniero y botánico, cuya visión transformó este enclave en un lugar único donde naturaleza, industria y memoria aún permanecen unidas.
