Visita de la mano del historiador Miguel Ángel Álvarez Fuentes y de la historiadora Paloma Sañudo Orizaola al casco antiguo se convierte en una lección viva de legado e identidad. El patrimonio aparece como un hilo de una comunidad que ha sabido rescatar lo que estuvo en riesgo de desaparecer y convertirlo en un recurso vivo al servicio del bienestar colectivo.
El Palacio Horcasitas, el antiguo Matadero Municipal, la iglesia de San Juan o las antiguas escuelas públicas se alzan como símbolos de resistencia patrimonial, huellas que aún sostienen la memoria del lugar.
