Hace diez años, Oihane Pardo dejó la arquitectura para emprender un proyecto que muchos consideraban imposible: recuperar una antigua chaqueta tradicional vasca y demostrar que la cultura local también puede generar impacto global.
A través de Amarenak, su trabajo ha llegado a museos, pasarelas y medios internacionales como Vogue, convirtiéndose en un ejemplo de cómo el diseño puede mantener viva una cultura y abrir nuevas formas de conectar tradición, creatividad y futuro.
