Vínculos artísticos entre Bizkaia y la Europa Atlántica durante la Baja Edad Media (I): Contexto histórico.

Autor: Jesús Muñiz Petralanda.

Doctorando del Departamento de Historia del Arte, EHU/UPV y Gestor de Patrimonio Histórico-Artístico

 

 

Aunque Bizkaia nunca estuvo totalmente aislada de las corrientes dominantes de cada época, los estilos artísticos (con la excepción del arte paleolítico) se implantaron en nuestro territorio por lo general de forma muy tenue y tardía a lo largo de las primeras etapas de su historia.

Sin embargo, a medida que la Edad Media se fue acercando a su fin, la demanda artística se incrementó en el señorío como nunca antes lo había hecho.

El desarrollo de la vida urbana a través de la fundación de las villas a partir del siglo XIII y el papel que estas desarrollaban en las comunicaciones entre el interior del reino castellano y la costas atlánticas europeas fueron sin duda los factores fundamentales de este cambio. A ello se sumaría más tarde la paulatina superación de las crisis de mediados del siglo XIV, dando paso en la centuria siguiente a una época de paz, bienestar y desarrollo demográfico, económico y social que culminó en los albores de nuestra Edad Moderna, con la adopción de la hidalguía universal, hito del que en 2026 cumpliremos medio milenio.

Pese a su enorme trascendencia, paradójicamente, esta fase de nuestra historia artística, aún no ha sido valorada en su justa medida, laguna que desde hace años tratamos de colmar, y en esta misma irán dirigidas nuestras aportaciones a este blog.

Fue en efecto durante la etapa del arte gótico, especialmente en lo tocante a su última fase, cuando se rompió con aquella tendencia de forma definitiva, pues a partir de entonces nos incorporamos a las modas imperantes, todavía con cierto retraso, pero ya con una presencia notable, e incluso en ciertos aspectos, sobresaliente.

Sin embargo, sería inexacto mantener, como en alguna ocasión se ha sugerido, que el único arte de mérito en nuestra Baja Edad Media, fue el que llegó desde fuera de nuestras fronteras. De hacerlo así, minusvaloraríamos la interesante producción previa de los talleres locales o de ámbito regional, como bien acreditan algunas tallas de Andra Mari (y en menor medida de los Cristos Crucificados o santos) que aún presiden varias de nuestras iglesias o se integran en las colecciones de nuestros museos. Su mera existencia, justificaría por sí misma, dedicar una mirada más benévola a este período.

No obstante, atendiendo al tema de las Jornadas de Patrimonio de este año, centraremos en esta serie de artículos nuestra mirada en las conexiones con los centros artísticos foráneos, especialmente (aunque no en exclusiva) en la producción artística derivada del foco “flamenco” de Brujas, ciudad en la que la comunidad de comerciantes vizcaínos tenía una considerable presencia, pues en ella establecieron su base principal hasta fines del siglo XV (Fig.2)

Fig. 2 : Praetorium  Cantabricum, sede del Consulado de Bilbao en Brujas. Ilustración extraída de la Flandria illustrata… de Antonio Sandero, Ámsterdam 1641-1644, libro IV, p. 274 (disponible on line en la biblioteca virtual de la Universidad de Gante  https://lib.ugent.be/viewer/archive.ugent.be%3AEEB84A32-D219-11DF-9DFE-FEF978F64438#?c=&m=&s=&cv=&r=0&xywh=-2354%2C-424%2C14567%2C8446)

 

 

Y es que buena parte de los miembros de esa pequeña nobleza, que poco antes era belicosa y combativa, se recicló de acuerdo a los nuevos tiempos, en una emprendedora burguesía de gran iniciativa comercial, implicada decididamente en la aventura atlántica. Esto le permitió a un tiempo generar beneficios suficientes para hacer gala de su nuevo status social y de paso educar su propio gusto artístico, y el de sus convecinos, tal y como lo hacían sus semejantes por toda Europa, con quienes sin duda buscaban equiparse.

De Brujas partían en efecto numerosas embarcaciones flotadas por los comerciantes originarios del Señorío que en sus viajes de regreso al litoral cantábrico no sólo cargaban en sus bodegas con los tejidos elaborados con las sacas de lana castellana previamente transportada desde las villas de nuestro litoral como se encargaban de señalar las marcas comerciales (Fig.3).

 

Aunque no constituían la mercancía predominante, desde Flandes llegaron asimismo en cantidad significativa buen número de obras de arte desde simples grabados en papel hasta tapices, piezas de orfebrería litúrgica, atriles o candelabros de latón, pasando por pinturas sobre tabla, laudas funerarias y retablos e imágenes talladas en madera.

El comercio vizcaíno, además, también llevo la lana de la Mesta (y el hierro extraído del Señorío y trabajado en nuestra ferrerías), hasta Inglaterra, que a su vez nos remitió de vuelta numerosos relieves y figuras talladas en alabastro, una de las más relevantes producciones artísticas de las islas británicas.

 

Fig.3: Saca de lana con marca de comerciante. Lauda de John Lyndewode el joven, Limwood (Reino Unido). Calco de la lauda realizado por Ronald van Belle.

 

Con el fin de ilustrar el tema propuesto nos proponemos realizar en sucesivas entregas varias aproximaciones panorámicas sobre las laudas metálicas flamencas, los relieves en alabastro, o la pintura sobre tabla, para culminar esta pequeña serie con un artículo en torno a las imágenes y retablos tallados en madera.

Acompañaremos todas ellas con algunas ilustraciones significativas y una escueta bibliografía que permita a los más curiosos ampliar sus conocimientos al respecto de este rico patrimonio. Nos vemos en la próxima entrega, dedicada a una peculiar tipología de arte funerario: las laudas funerarias flamencas.

 

 

Y si aún quieres saber +

  • sobre el marco histórico-artístico:

MUÑIZ PETRALANDA, J.: “Entre Flandes y Castilla. Una aproximación al patrimonio mueble Tardogótico en Bizkaia” en GRACÍA GARCÍA, B. y GRILO, F. (coords.): Ao modo da Flandres. Disponibilidades, inovaçao e mercado de arte na época dos descobrimentos (1415-1580), Fernando Villaverde ediciones, S.L., Madrid, 2005, pp. 181-191.

MUÑIZ PETRALANDA, J. y GONZÁLEZ CEMBELLÍN, J.M.: Reflejos de Flandes. La escultura mueble Tardogótica en Bizkaia, Museo Diocesano de Arte Sacro, Bilbao, 2011, pp. 23-50.

  • para conocer la bibliografía al respecto:

MUÑIZ PETRALANDA, J.: “Una mirada desde el arte a la Bizkaia del siglo XV” en DACOSTA, A., DE LA TORRE, S. y DÍAZ DE DURANA, J. R. (coords.): Nos esse quasi manos. Conmemorando la publicación de “Vizcaya en el siglo XV. Aspectos económicos y sociales” de José ángel García de Cortazar (1966), San Soleil Ediciones, Vitoria-Gasteiz, 2021, pp. 161-171.

 

Foto portada: Maqueta de Bilbao a fines de la Edad Media. Donación de la Diputación Foral de Bizkaia al Euskal Museoa. Bilbao, (actualmente expuesta en el Itsas Museoa de Bilbao).

 

 

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